martes, 25 de marzo de 2014

LA FUNDACIÓ: UN EDIFICIO MEDITERRÁNEO

Una propuesta dirigida, también, a personas con discapacidad visual y auditiva

Desde sus inicios, la Fundació Joan Miró se ubica en un edificio creado expresamente para convertirse en el CEAC (Centro de Estudios de Arte Contemporáneo), que Joan Miró y su amigo el arquitecto Josep Lluis Sert soñaron. El edificio debía incluir salas de exposiciones, una biblioteca, un auditorio y las dependencias propias de un museo.

La Fundació es un edificio de hormigón blanco, luminoso, de líneas racionalistas, que se desarrolla en torno a un patio central que marca su recorrido. Uno de los ejemplos más notables de la arquitectura del siglo XX en Barcelona.

Por todo ello, y desde hace ya algunos años, la Fundació ofrece actividades educativas en torno al edificio que la alberga, entre ellas una visita titulada La Fundació. Un edificio mediterráneo.

Últimamente, con la voluntad de incluir un abanico cada vez mayor de públicos, se ha trabajado para adaptar esta actividad a colectivos de personas con discapacidad visual y auditiva. De este modo, el pasado mes de noviembre, se realizó la primera visita para personas ciegas.

La propuesta consistía en un recorrido por los distintos espacios acompañado de explicaciones descriptivas. Un paseo marcado por la apreciación física de las distancias, de las texturas de los materiales, por la distinta sonoridad de los espacios abiertos o cerrados, por los olores y por el aire fresco de los patios y la terraza.
En un momento determinado, los asistentes se detenían: sentados en el patio central, con un plano en relieve sobre sus rodillas, tenían la posibilidad de reseguir con sus dedos la planta y el alzado del edificio, de ubicarse en el espacio. Más adelante  podían tocar unas maquetas que explicaban el proceso de construcción con hormigón armado y, finalmente, una maqueta táctil de la totalidad del edificio.

Algunas semanas más tarde, la experiencia se repitió, aunque entonces adaptada a personas con discapacidad auditiva. Gracias a la ayuda de un intérprete en lengua de signos y lectura labial, en este caso, el recorrido no requirió de tantas descripciones visuales ni de láminas en relieve, evidentemente. En este sentido, el contenido poco varió del destinado al de los que vemos y oímos casi perfectamente. Aunque, a decir verdad, hay algo que sí diferencia al público de estos colectivos: es su enorme gratitud y la ilusión al comprobar que, por fin, ofrecemos propuestas que les permiten, a ellos también, disfrutar de una cultura que durante tantos años les ha excluido.  

Vídeo de la actividad: clickar aquí

Montse Quer
Departamento educativo
Fundació Joan Miró


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