martes, 5 de julio de 2016

EXPERIENCIA TÀCTIL CON PERSONAS SORDO-CIEGAS

"I empieza a explorar la primera escultura: la de Lucrecia de Damià Campeny. Se la ve tan pequeña a su lado: extremadamente bajita. Sus manos son de niña, más que de mujer adulta. Decido que no puedo bombardearla con la información que había previsto darle para contextualizar la pieza. Sus manos ya tienen suficiente con intentar abarcar la figura de bronce que tiene delante. Los guantes de látex le vienen grandes y se repliegan mientras toca el brazo de la pieza con la ayuda de la mediadora. [...] Más adelante llego a la conclusión de que un sordo es el mejor mediador para una persona con sordoceguera: su dominio del lenguaje con las manos es impresionante ".

 Así comienza la historia que describe la experiencia de la visita que hicimos en el Museo Nacional de Arte de Catalunya con una usuaria con sordoceguera: la experiencia de una ruta táctil a través de varias esculturas figurativas. Lucrècia, Cleòpatra, Eva, Cap de Montserrat y Els primers freds. Un trabajo llevado a cabo conjuntamente con el Departamento de Educación del museo y profesionales de la Asociación Catalana pro Personas con Sordoceguera (APSOCECAT). Meses de preparación, para decidir: el mejor recorrido; el discurso más adecuado; y las piezas a tocar, o mejor dicho, a explorar.

¿Por qué la opción de tocar esculturas? Por su proximidad con la tridimensionalidad de las formas reales, de los volúmenes. La transferencia es más rápida, infinitamente más, yo diría, que tocar la representación plana de un volumen, como lo sería un dibujo o una pintura de un cuerpo humano, por mucho que intentemos definir contornos y planos con juegos de líneas y texturas sobre material de soporte táctil. Porque sólo con tocar, acceder a la pieza, a veces no es suficiente. Porque se debe poder comprender, sea cual sea el nivel de lectura resultante. Trabajando con personas con sordoceguera uno se da cuenta de que es difícil explicar cosas que a nosotros, los que vemos y sentimos, nos resulta fácil de entender: ¿cómo explicas que bajo el pañuelo que cubre la cabeza del Cap de Montserrat hay pelo, si no se podrá llegar a tocar nunca? No interpreta igual una persona ciega que una persona con sordoceguera: la capacidad de abstracción es diferente. Y no interpreta igual una persona sorda que una con sordoceguera: la vista es un sentido muy potente. Si no que se lo pregunten a los que han probado de comer a oscuras y han confundido el sabor del pescado con el de la carne.

Escribo este artículo más de un año después de haber realizado la visita y unos días después de haber asistido a la presentación del Día Internacional de la Sordoceguera en la sede de APSOCECAT. Sigo pensando que la experiencia museística fue fantástica, pero también veo que aún queda mucho por hacer. Visibilidad. Un colectivo de 38.000 personas, sólo en Catalunya, claman ser visibles. A mí me gusta pensar que, si hacemos espacios accesibles para todo tipo de personas, crearemos espacios atrayentes que querrán ser visitados. Espacios atrayentes pensados y diseñados para ser zonas de intercambio, donde todos aprendemos de todos, sin miedo al fracaso o la frustración. Ayudemos a crear experiencias nuevas y no dejemos de aprender, ni de crecer.


Inés Legemaate
Creadora del proyecto Art With Senses

www.artwithsenses.net

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